Archivo de la categoría: Leyendas Mexicanas

3 leyendas mexicanas cortas

Son muy populares las historias que se encuentran en cada país por sus diferentes acontecimientos que tuvieron cada una, es por ello que mostraremos una recopilación de 3 Leyendas mexicanas cortas las cuales no se saben si son reales pues no se ha podido comprobar ninguna de ellas, simplemente se ha escuchado por sus pobladores.

  1. Leyenda de Yucatán: Los Balames son provenientes de los mayas ningún humano puede verlos, ellos son los protectores de cada una de las tierras. Son 4 cardinales por lo que hay cuatro Balames cuidando cada uno de los diferentes puntos. Se dice que salen de noche y a veces de día. Ellos tiene una barba larga, que son pequeños y también hay altos, fuman sin parar. Tienen el poder de aparecerse ante las personas y quienes los vieran morirían del susto por la monstruosidad de su rostro.

  2. Leyenda de Xochimilco: Esta leyenda se trata de un gato que logra transformarse en mujer. Se cuenta que había un gato que no dejaba dormir a nadie en el pueblo por los sonidos que emitía. Hasta que un día lo atraparon y lo metieron a un tambo. Al día siguiente, en la mañana, unas personas que rondaban el lugar escucharon que alguien gritaba pidiendo ayuda para que la saquen del lugar. Ellos vieron que dentro se encontraba una mujer con cola de gato y mientras la ayudaban a salir vieron como la cola fue desapareciendo ese rastro de gato en ella.

  3. Leyenda de Durango: Esta leyenda se trata de un alacrán en Durango. Cuenta la historia que los prisioneros de la cárcel siempre seguían las indicaciones de los instructores pues si desobedecían a las mando sabían que ese día ya no existirían. Sucedía que existía una celda de castigo donde había un alacrán pequeño el cual no se podía visualizar a simple vista y si te llegaba a picar tenías una muerte instantánea.

3 leyendas mexicanas cortas

Leyendas mexicanas La dama del blanco

Leyendas mexicanas La dama del blanco

Leyendas de terror, existen muchas, de mujeres muertas con alma sin descanso hay algunas que tienen en común, a mujeres que hicieron algo en su vida, y que no pueden llegar al descanso eterno.

La leyenda mexicana, es una de tantas, y se llevó a cabo en el estado de Michoacán. Cuentan que una mujer de la alta sociedad, la dejaron en el altar, esperando para la boda, del dolor y la vergüenza que paso en el altar, apenas llego a su casa y se recluyo una en su hogar, sin volver a salir y una gran depresión la llevo a el suicidio.

La llamaron la dama de blanco, porque se le aparece a los novios que tienen dudas en la toma de la decisión del matrimonio, y a los que se ponen a hacer despedidas de soltero, que es en donde llegan las dudas a los novios.

Cuando la decisión, está tomada por parte de la persona que se está arrepintiendo, cuentan que se los lleva, y se mete en la mente de los detractores, para ver las consecuencias de sus actos, enseñándoles la vida que le espera a persona que se queda con la pena y el dolor.

Algunos entienden y llegan al matrimonio, pero otros más se mueren de la impresión que les deja el tener contacto con un ser sin vida y que solo quiere dejar su mensaje, para que más novias no se quiten la vida como lo hizo ella y que queden penando el resto de su vida.

La dama de blanco, es cada vez más conocida, por medio de las leyendas mexicanas que se conocen en nuestros tiempos, y que son muy conocidas en el mundo entero, por lo realistas que resultan ser.

Leyenda mexicana la azafata fantasma

Leyenda mexicana la azafata fantasma

Esta leyenda mexicana, me llego gracias a un pariente que vuela seguido en una de las líneas aéreas de nombre Mexicana, que ya ahora no está en funcionamiento.

Me contó el, que en una ocasión, en uno de sus viajes, largos, de la ciudad de Cancún, a Tijuana, un viaje largo y con escalas, el avión algo grande, de esos que tienen, varias secciones, y clases, a él le toco comprar el boleto desde que llego a Cancún, para no batallar después.

Con escalas, en una de ellas en la ciudad de Guadalajara, noto que casi el 80% de la ocupación, se bajó en esa ciudad, y que nadie subió, al empezar a abordar, una azafata, que no había visto en el primer trayecto, le puso la mano en el hombro, y al oído le susurro, – si quiere irse a primera clase, para que pueda estirar bien los pies y dormir estas horas del viaje, lo puede hacer –

Algo que no iba a desperdiciar, antes de llegar, llego otra azafata  a reclamar le, el porque había hecho tal acción, y le dijo que la otra sobrecargo que le ayudaba, le había ofrecido hacer eso, ella le dijo que al ver que no se vendía, parte del boleta-je, solo estaba ella, el piloto y el co-piloto.

Con incredulidad, la azafata, y con tono de reclamo hacia el pasajero, volteo al final de la zona de primera clase ella y el pasajero, vieron a la azafata, flotando en el aire, y carcajeando se, algo que lleno el ambiente de un clima helado, los dos se quedaron viendo, y la azafata, le dijo, si se quiere quedar, Mexicana de aviación, no tiene inconveniente,

El pasajero, como pudo, tomo su maleta y regreso a donde estaban los pocos pasajeros, que quedaban en el avión, y le dijo a la azafata, que un pasajero en la zona quería una manta, en tono burlón.

Así que esta leyenda mexicana, quedo como anécdota, de una situación curiosa que sucedió en el aire, después, mi tío supo, que el avión en donde había pasado esto, se le habían puesto, refacciones de un avión que se había estrellado, y lógico, que el fantasma de la azafata, se vino con esa parte del avión.

El juramento de Eugenia

El juramento de Eugenia

Esta es una crónica extraída de mi colección llamada leyendas mexicanas para niños de primaria

A Eugenia le gustaba ir al puerto de Guaymas para ver el amanecer, pues decía que el mar tarde o temprano le entregaría al amor de su vida. Estas palabras fueron casi proféticas, pues uno de esos días, la joven encontró a un marinero casi muerto tirado en la orilla de la costa.

Miró a su alrededor y se dio cuenta de que no había ninguna embarcación cercana de la que aquel hombre pudiese haber bajado, por lo que intuyo que se trataba de un náufrago.

– ¿Se siente bien? ¿Puedo ayudarle en algo?

El sujeto apenas podía articular algunas palabras, decía que tenía mucha sed y estaba muy cansado. Eugenia condujo el marinero hasta un sitio en donde el pudiese permanecer a la sombra. Después fue por un poco de agua y se la dio.

Ya por la tarde ambos personajes se habían hecho amigos. Él le contó a ella que el capitán del barco en donde laboraba se enfadó y mandó a los demás marinos que lo tiraran por la borda.

– Tengo que conseguir trabajo. ¿Tú sabes dónde podría conseguir algo por aquí?

– Mi padre tiene una pescadería, seguro te dará trabajo si yo se lo pido.

– No quisiera causarte ninguna molestia. Con que me dejes ir hablar con él, será más que suficiente.

– Vamos ahora mismo, te acompaño.

Eugenia hizo todo eso, puesto que fue amor a primera vista y creyó que por fin el mar le había concedido su deseo. Pasaron cinco veranos y los lazos de amor se estrecharon en la pareja.

Todos en el pueblo sabían que pronto ese romance terminaría en boda. Sin embargo, a pocas semanas de que la ceremonia se llevará a cabo. El marinero se embarcó en un bote pesquero y no se le volvió a ver por el lugar.

Eugenia quedó devastada. Diariamente pasaba por lo menos dieciocho horas al día en el puerto esperando a que su amado regresara.

– Mi novio va a volver, el me juró que nos íbamos a casar en verano. Decía aunque desgraciadamente esa promesa no llegó a cumplirse.

La muñeca embrujada

La muñeca embrujada

Dos hermanos que vivían en un pueblo con muy pocos habitantes, fueron al bosque que quedaba a pocos minutos de su casa, para recoger unas piedras para una tarea de la escuela.

Al llegar al bosque los hermanos comienzan a escavar. La hermana, escavando encuentra una caja de color negra, le llamó la curiosidad y la abrió, al abrirla se encontraba una hermosa muñeca de cabellos dorados, risos plateados, un vestido hermoso de tul, con ojos celestes. La hermana saca la muñeca de la caja y felizmente va corriendo a su hermano para mostrarle lo que encontró, cuando el hermano la ve, le grita que suelte esa muñeca llena de mugre y gusanos, la hermana la vuelve a ver y tenía razón, la hermosa muñeca se había convertido en un nido de gusanos, bañada en barro. La sueltan y ambas salen corriendo.

Cuando están llegando a la casa, la hermana se desmaya y el hermano la lleva en el hombro hasta el hospital. Allí permaneció dos días en coma, hasta que finalmente muere, ya que los médicos no sabían que era lo que le pasaba a pesar de los reiterados análisis y chequeos.

El hermano, se acuerda de esta muñeca, y va a buscar a un librería algún  libro sobre santería, magia, ya que le pareció muy extraño el episodio, y ahí estaba, la descripción de la muñeca maldita. Cualquiera que la encuentre, morirá en el acto.

Ouija en la mudanza

Ouija en la mudanza

Una joven pareja que vivía en Celaya, Gto, invitó a sus amigos más cercanos para festejar su nuevo comienzo, su mudanza.

Uno de sus amigos, quien estaba interiorizado con el tema de la santería, llevó para jugar el Ouija. Todo conocemos este juego, consta de un tablero y una copa, con los cuales podrás hacerle preguntas a un espíritu y él te responderá con la unión de las letras.

El grupo comienza a jugar, obviamente siempre hay alguien que no cree en estas cosas. Uno de ellos, luego de ver que la copa no se movía y el tiempo pasaba, decidió retirarse y quedarse sentado en la punta de la mesa, observando como ellos perdían el tiempo. A las 1.00 am en punto la copa comienza a moverse. Aunque estaban todos asustados, el chico que se retiró se reía, sospechando que uno de ellos era el que movía la copa.

En un momento luego de haberle preguntado varias cosas al espíritu, y sin hacerle ninguna nueva pregunta, el espíritu comienza a deletrear solo y escribí “irse”, le preguntan si quería que alguien se vaya, y el espíritu deletreo el nombre del chico que estaba sentado en la punta de la mesa, riéndose.

Cuando los amigos le advierten que el fantasma no está contento con su presencia el chico, riéndose y burlándose tira el tablero y la copa cae al piso. En ese momento todos se quedaron en silencio, asombrados, mirando la copa que se iba de apoco volviendo a armar, las luces comenzaban a titilar y humo salía de distintos sectores de la copa rajada dirigiéndose hacia las uniones de los techos. Nubes negras flotaban, los espíritus habían salido e invadido la casa. Todos los chicos salieron corriendo, gritando y nunca más volvieron.

Los fantasmas de la ruta

Los fantasmas de la ruta

En todo el mundo suele pasar esto, es algo común entre los viajeros frecuentes de rutas, y lo cuentan como algo ya sin importancia de tantas veces que lo vieron.

Se trata de espíritus que suelen morir de una muerte trágica, como ser un choque de auto, o atropellados por los mismos. Entonces, su espíritu se queda en ese mismo lugar. Muchos afirman que los ven con túnicas blancas y flotando a unos pocos centímetros del piso, lo cierto es que pasa eso y también están vestidos con la ropa con la cual fueron atropellados, todavía con la sangre en la cabeza o en el cuerpo y en algunos casos sin alguna parte de su cuerpo.

Los viajeros lo suelen ver cuando las luces de su auto los alumbran al pasar, por eso mismo es que la imagen dura un segundo, luego por el retrovisor podrá verlos mientras la luz de la misma alcance para seguirlos alumbrándolos. Los espíritus suelen tener la mirada perdida, nunca los mirara a los ojos, quizás a usted le parezca que lo hacen cuando los mismos se encuentran en el medio de la ruta, pero no, ellos están con la mirada perdida, mirando hacia el horizonte, sino, hay muchas personas que los ven a estos seres con la cabeza agachada, siempre flotando, por lo menos unos 3cm del piso, algunos más. Los espíritus pueden llegar a cruzar de un lado a otro de la ruta, pero difícilmente se moverán de ese lugar, ya que ahí se quedan hasta esperar la verdadera hora de su muerte, “la hora natural de muerte”.

Hay algunos viajeros que comentaron que en ese instante en que pasaron por el lugar de un accidente el espíritu se le apareció sentado en el asiento de acompañante por unos breves segundos, y el espíritu miraba fijamente al costado. Pero esto no suele ocurrir seguido, muy rara vez pasó o fue contando.