La Patasola

La Patasola

En muchas, por no decir todas las culturas, la figura femenina ha sido acusada de ser portadora de maldiciones y de la perdición del hombre. Por las provocaciones sexuales que pierde a los aventureros y exploradores tras el objeto de deseo. Desde la antigüedad han llegado los cuentos cortos de terror de sirenas que perdían a los marineros en las profundidades del mar, los súcubos medievales que abusaban sexualmente de los hombres mientras dormían y actualmente las sombras de la noche también albergan mujeres demoníacas que pierden a los incautos.

Una de estas figuras femeninas que portan la perdición es La Patasola, una mujer alta, con serpientes que emergen ente los cabellos, grandes dientes de felino y un ojo verde que observa la maleza junto a otro ojo rojo brillante es excepcionalmente hermosa (como todas las mujeres demoníacas), que vive en los límites entre los límites de las selvas de montaña y los bajos pastos de la llanura colombiana.

Este ser que dice el cuento, se entretiene embrujando hombres para su propia satisfacción sexual comenzó su existencia siendo una mujer mortal tremendamente adúltera, quien fue amputada de una de sus piernas por el marido en un arrebato de rabia y celos justo antes de abandonarla a su suerte en lo profundo de la selva para que muriera desangrada. Pero ella no murió, sino que se transformó en un demonio y aprendió a andar utilizando solo su pierna buena y unos brazos que algunas veces se alargan tanto como su propio cuerpo.

Dicen los que la han escuchado pero nunca visto que La Patasola se lamenta con frecuencia, por su destino cruel y solitario. Los habitantes de la región de piedemonte suelen colocar un gran espejo en la entrada del patio cuando escuchan el lamento para que la mujer, al ver su reflejo, se aleje.

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